jueves, 16 de marzo de 2017

Gianny, un buscador de historias


Siempre que lo encuentro le pregunto en qué nueva aventura anda, y él nunca deja de contestar algo interesante. Es como si no reposara de la creación, como si ese burbujeo fuera su aire natural.
Cualquiera creería que Gianny López Brito tiene más edad, que su almanaque ha vencido múltiples páginas entre los pasillos de TunasVisión, tantas como para suponer culpable de la pericia a los años de labor. Pero no, solo lleva cinco allí. Es joven, tan joven que admira verlo descorriendo las cortinas del buen hacer sin haberle llegado la experiencia.
Eso no significa puertas cerradas al aprendizaje, ¡tiene tanto por descubrir todavía! Y en su caso resulta lo mejor, porque él quiere el hallazgo. En el corto tiempo de graduado de Periodismo ya hay que reconocerle su sensibilidad, capacidad de trabajo y sentido para encontrar hechos singulares, y contarlos desde donde mejor se puede ver la complejidad y hermosura de la existencia, el rostro humano.

viernes, 3 de marzo de 2017

La sinfonía que nos falta

Iniciemos preguntando: ¿Le parece importante que Las Tunas tenga una orquesta sinfónica? En caso que usted sepa poco del asunto, explico: si gusta  de la pelota o el fútbol, que haya aquí una agrupación de este tipo equivale a la existencia de un buen equipo de cualquiera de esas disciplinas.
Es lo máximo, la pura gloria en materia de formaciones musicales de la línea de concierto. Ahora mismo Las Tunas y Cienfuegos son las únicas provincias del país autorizadas a crear un elenco de tales características. Nos llevaron hasta ahí las potencialidades cultivadas en la escuela profesional de arte El Cucalambé (EPA).
Hace falta el permiso porque hablamos de un quehacer subvencionado, el Estado protege el salario de los instrumentistas, en aras de alentar el desarrollo del género, signado por su alejamiento de lo comercial.
¿Pero qué hace esta periodista hablando de fundar una orquesta sinfónica cuando tantas carencias y problemas merodean a Cultura en el territorio? Interrogante lógica, no me molesto, lector, si en su cabeza revolotea. Sin embargo, la dirección del sector deberá buscar solución para todos los dilemas que lastra, y para este también, pues qué sentido tiene formar (por demás bien costoso) a músicos y luego no darles voz lo suficiente o favorecer con la inactividad la emigración.

martes, 21 de febrero de 2017

Matarile, el arte del encantamiento


Por Carlos Esquivel

Guillermo Vidal me cuenta un sueño terrible. Un atracador enmascarado le cierra el paso y lo conmina a elegir entre la vida y la literatura. Un cuchillo comienza a hundirse en su cuello, sangra, siente el dolor más allá de los términos que el sueño reproduce.
La literatura, me dice, escogí la literatura, aunque al atracador de la pesadilla le responde algo distinto. El miedo lo baña. Entiendo su metáfora como entiendo las metáforas que el sueño atrae y reprime. Estar vivo y condenado a escribir por (para) tus semejantes. Lo sabemos, o fingimos saber: se escribe porque se aprende a sufrir.
La publicación otra vez de Matarile, el mejor texto de Vidal, concurre en homenaje infinito a una escritura que descarna las esencias hacia ese viaje de fabulación interminable: la obra completa del iluminado tunero. Más que novela, Matarile traza un mordaz juego de complicidades, como si aconteciese el pleito en el que los contendientes decidieran los golpes de sus contrarios.

viernes, 17 de febrero de 2017

Los días de Guillermo y Toño

Amarillentas por el tiempo lucen las páginas. Son más que papel. Son el rastro virtuoso de un hombre que cifró allí todas sus esperanzas. "¿Tendrá éxito mi novela? ¿Qué pensará la gente de Toño, este personaje mío tan loco y tan cuerdo?". Quizás se preguntaba Guillermo Vidal mientras escribía Matarile.
El manucristo duerme con los ojos abiertos, como quien no se permite modorra alguna, en la biblioteca provincial José Martí. Allí, su letra tirada al viento. Allí, las huellas de sus manos. Y una no escapa de fabular que llenó tantas cuartillas de un tirón, cual gesto enfebrecido. ¿Acaso fue así?
La escritora Lucy Araújo recuerda que el autor de Las manzanas del paraíso, su maestro, le pidió a ella y a otros amigos encontrar para él un lugar alejado, tranquilo, donde terminar Matarile. El entonces motel Las Caobas, en Manatí, tuvo el honor de recibir aquellos días de alumbramiento.

jueves, 9 de febrero de 2017

Arte abstracto, como Juan por su casa

Hubo hasta quien pintó la sala para recibir al “invitado”. Lástima que sea solo eso, un invitado. Si se pudiera quedar…
El hijo de Marlenis, soñando con una estancia más larga, inquirió: “¿Cuánto costará? Deberíamos preguntar”. Y la hija  de Maritza, vía Facebook, admiró la maravilla que ahora recibe los amigos en su hogar cubano. “Mami, ¡qué lindo!”, le escribió.
Tanto Marlenis Riquenes Rojas como Maritza Ledea Peña andan como sus párvulos, encantadas. “Estoy feliz con la idea. Yo dije que si necesitaban, quitaba hasta el televisor. No quiero que me los lleven”, cuenta la segunda, quien desde enero ofrece a las clientas de su peluquería el valor agregado de un minuto de arte.
La primera por su lado, maestra de profesión, habla de lo que tanto conoce, el valor de educar. “Somos incultos en esta manifestación, tenemos la oportunidad de aprender”, concluye.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Payasos para curarte mejor (+Fotos)

No creo que Cristian o Marcelo olviden el día que inició como otro cualquiera y terminó siendo uno a todo color. La rutina de los ejercicios en la Sala de Rehabilitación del Hospital Pediátrico tunero dejó de repetir “arriba, abajo”, para ir en busca de unos amigos medio alborotados, pero con un corazón inmenso.
Cristian y Marcelo formaron parte de la comisión de recibimiento y… de juego también, por supuesto. Ante sus ojos y de los otros infantes que allí sienten alivio a sus dolencias, estuvo una avanzada del grupo de 30 valientes sensibles que se forman actualmente en Las Tunas como payasos terapéuticos. En un dos por tres entró más Sol por la ventana y las sonrisas lucieron rozagantes.

domingo, 29 de enero de 2017

Tras el paso de un “pie mojado”



Buscando una historia encontré muchas. Supe del sobrino que estuvo cerca de que se lo comieran las pirañas, del primo que nadie aún sabe dónde está, de la hija baleada sin misericordia cuando faltaba muy poco para culminar la travesía. Buscando una historia…
“Periodista, de eso no quiero hablar, recuerdo y me parece que estoy de nuevo allí, en aquel calvario. Yo nada más le digo una cosa, a mí me pueden jurar ahora mismo que si pago el viaje en lancha, me llevarán hasta la puerta de mi casa en Estados Unidos a alguien de la familia, y jamás dejaría que sucediera. Nadie debe vivir lo que viví”.
Está de paso en Las Tunas. La frase le creció dentro muy poco después de que nos presentáramos. Dio tiempo a que soltara unas ráfagas de vivencias, pequeños destellos, como para que viera que no mentía, había demasiado dolor en el recuento pedido.
Del breve diálogo conocí del día que caminó 50 kilómetros por terreno angosto; de la hora que rogó por la lluvia, se moría, literalmente, de sed y por demás, estaba todo quemado; de las veces que vio a sus compañeros de trayecto perder el pudor y hacer sus necesidades delante del resto porque no quedaba de otra; de lo amargo de comprobar cómo algunos olvidan hasta la humanidad, pueden ver a otro hundido en el fango y no ayudar porque “si el guía se te va, perdiste todo. Aquello se trata de sobrevivir”.