jueves, 1 de junio de 2017

Niños que me habitan

Intenté que la fiesta fuera para ellos, pero terminó siendo para mí. Gocé de lo lindo.
Se me ocurrió recomendarles a los niños de mi barrio, justo a ellos, que aprovecharan la infancia. Lo hice temiendo que los padres me lincharan, pero debía advertirles. Yo extraño tanto mis subidas a la mata de guayaba.
Les propuse que si sabían escribir hicieran un diario, donde confesaran las vivencias cotidianas, porque al crecer tendemos a olvidar.
Recuerdo que dije: “Muchos pensadores comparan la niñez con un borracho, todos se acuerdan de lo que hiciste, menos tú”. Rieron con mi chiste, pero Bragdiel, de 8 años, me miró cariacontecido, levantó su mano para intervenir como si estuviera en el aula y soltó: “¿No será mejor decir embriagado?”.