lunes, 6 de julio de 2015

48 Jornada Cucalambeana, a media luz



Sentada en el balcón, con la mirada y el cuerpo reposados, deja que las imágenes vaguen a todo color en su mente. La 48 Jornada Cucalambeana se despidió hace pocas horas, el primero de julio, pero no puede evitar esa suerte de largometraje que ahora mismo su memoria proyecta. 
Ve a las artes plásticas alzarse como abanderadas. Percibe mayor calidad desde lo tradicional y artístico en la muestra, como el Salón de Paisaje, Artesanía y Décima Ilustrada, en el que triunfaron, respectivamente, los tuneros Ángel Luis Velázquez, Ismari Milanés González, y el dúo conformado por Antonio Luque y Martha Cruz Hernández.
Lo diverso le perteneció esta vez a la manifestación, y para alegría de todos, lo perpetuo también, gracias al mural de Jesús Vega Faura (Las Tunas), inspirado en las historias de su ciudad, y el de Rogelio Fundora (Mayabeque), de manos de la Flor deBirama.
Se unió con ribetes mayúsculos, a pesar de no pocos contratiempos e insensibilidades, la ambientación del restaurante El Colonial, realizada por el consagrado artista Nelson Domínguez, quien tuvo la colaboración del escultor habanero Sergio Fernández.
La Jornada continúa su recuento y escucha las gracias de México y Ciego de Ávila por la dedicatoria (Vea más sobre lapresencia avileña). El país de Benito Juárez llegó con una delegación bastante completa, que dejó experiencias de los afanes por preservar su patrimonio musical; mientras, la provincia invitada abrió las puertas para futuras claves de trabajo conjunto, como lo demostró la exposición de artesanos de casa y avileños. El poeta Raúl Ferrer, en el año de su centenario, también tuvo la reverencia en un acercamiento teórico enjundioso.

No se detiene el ir y venir de los fotogramas ante los ojos del guateque mayor. Sonríe cuando visualiza el rostro de la juventud, bien definidos en sus dos principales certámenes.
Con el cuaderno Extraños ritos del alma. Antología de voces en la niebla, el novel autor tunero Yunior Fernández Guerra ganó el Concurso Cucalambé en Décima Escrita. La temática del suicidio late como hilo conductor de las páginas. “Conversando con un amigo me di cuenta de que la mayoría de los escritores que había leído, todos se habían suicidado. Pensé qué puede impulsar a tomar la decisión de quitarse la vida”, comenta Fernández Guerra.  
El estudio de cada personalidad antecedió a la consumación del texto. “Es mi homenaje a ellos. Resulta un libro bastante oscuro, pero era la inquietud que yo tenía, y debía sacar eso afuera”, concluye.   
Sindy Manuel Torres, de Pinar Río, por segundo año consecutivo venció en la competencia de repentismo Justo Vega (Lea otros detalles del concurso), que festejó dos décadas de quehacer. “El verso improvisado se ha desarrollado en las jóvenes figuras y la décima goza de un discurso bastante coherente y profundo.
“Ya no se trata solo de los poetas consagrados. Aquí todos hemos hecho lo necesario para responder a los temas con la seriedad que merece la tradición y la poesía”, expresa Sindy Manuel, quien con esta victoria suma tres las ocasiones en que ha subido  a lo alto de la lid.
Varios de los premiados en convocatorias anteriores estuvieron presentes. Noel Sánchez Acosta, de Matanzas, el primer vencedor, integró el jurado.
“La final estuvo muy bien. Siguen participando muchachos con tremenda calidad en el género y ahora se consiguió buena representatividad. Hubo una época en que dejaron de venir, pero luego surgieron nuevos talentos y hay un renacer”.
Varios creadores encuestados sugirieron al concurso elevar el rigor y el lirismo de los temas y pies forzados.      
Las imágenes de los lauros no quedan ahí. Igual ve pasar la guirnalda de Rigoberto Fernández Castillo (Ciego de Ávila), autor del título Discurso del aprendiz de Sísifo y Confesiones de un náufrago, victorioso en la justa de nacional de glosa Canto alrededor del punto; y la de Ronel González (Holguín), triunfador en el concurso de décima humorística.
Los retratos en su memoria la hacen congratularse por otras buenas noticias:   presencia superior de los artistas aficionados de las cucalambeanas de base y municipales; la actuación en los barrios de las comitivas extranjeras, el intercambio entre culturas, la elocuencia de la niñez en el respeto y cultivo de la  tradición campesina, y la fiesta que significó celebrar donde mismo nació, los 35 años del tema La caldosa de Kike y Marina, demostrándose que las buenas ideas no son tan imposibles.    
PELÍCULA EN GRISES
Los tonos brillantes se despiden del repaso, y no sabe cómo, aunque sí por qué, la Jornada respira grises. Ya no sonríe, no ve una película silente, pero sí una en blanco y negro, bastante palidecida.
Y es entonces que rememora el poco público en El Cornito; piensa en las recomendaciones de todos los jurados, a excepción del “Justo Vega”, de promocionar más las convocatorias para una mayor participación; y muere de la vergüenza si las evocaciones le hablan de los maltratos a los artistas aficionados en el alojamiento, disgustos que crecieron con la no realización esta vez de la competencia de danzas campesinas.
Igual le conmueve la endeble gestión en favor de la espinela escrita, como bien dijeron en su encuentro miembros de los grupos de decimistas cubanos. Sigue hondo el desbalance al comparar los espacios del repentismo. No se trata de quitar, sino de respetar más a la primera.  
Ese panorama llega al exceso de incoherencia al confirmar el festejo lo que ya sospechaba: los libros ganadores del “Cucalambé” 2014 aún no han visto la luz. Por tercer año consecutivo existen irregularidades al respecto. 

El Coloquio Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado deberá ser más exigente en la aceptación de las investigaciones, y atraer nuevas búsquedas y enfoques. (Conozca información sobre este foro).   
El repertorio de las galas urge actualizarlo, contemporanizarlo, es  alarmante que el espectáculo dedicado al bardo tunero se quedara tan debajo de las expectativas de todos. A pesar de los años, la maestría en esas funciones artísticas sigue mostrándose esquiva.
De igual manera, el primero de julio, fecha del cumpleaños 186 del cantor de Rufina, muy poco hicimos en su nombre, cuando debió ser un día de total celebración. Por los anfitriones, de manera elegante y culta, salvaron la honrilla la Filial de Escritores de la Uneac.
A la actividad asistió el Ministro de Cultura, Julián González, quien conminó a defender el legado cucalambeano, a hacer de él una bandera de resistencia de las tradiciones, explotando las muchas potencialidades que conviven aquí, para luego llevárselas al público y ganar en sentido de identidad y compromiso con los valores autóctonos.
Habló del mantenimiento de la cubanía, y eso quiere la Jornada, mirarse en dicho espejo, no a media luz como ahora lo hizo, sino con el Sol en la cara, de frente, sin temor.
Comienzan a surgir ideas para la convocatoria que marcará el medio siglo de la Cucalambeana. Hasta entonces hay mucho por discutir y analizar, quizás reducir levemente la cantidad de días, concentrar la calidad y las invitaciones pueda ayudar a la organización, el efecto cultural y el mejor empleo de los recursos. Aunque parezca solo asunto del sector artístico, nada más lejos de lo cierto, pensemos que en sus raíces respira nuestra identidad, y eso, vale cualquier esfuerzo.

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