

“El proyecto es sin dudas, hija del
programa. Los niños empezaron a escribirnos y
comprendí que había que hacer algo por esos muchachos. Convocamos a un
concurso de interpretación y participaron 80 infantes, no solo de Las Tunas,
sino también de las provincias vecinas Camagüey y Granma. Llegaron a la final
15 pequeños, y con ellos hicimos la agrupación, en la que hay un granmense",
comenta Garcés Viamonte.
Con el empuje de los noveles cantantes y sus
progenitores, así como el apoyo de diferentes organismos, el elenco ha logrado
vivir disímiles experiencias, llevando sus temas hasta comunidades rurales,
pelotones cañeros, instituciones y disímiles localidades tuneras. La
popularidad ya dejó de ser una quimera.

La educación no se queda en el pentagrama.
“Siempre digo que esta compañía es una escuela, no solo para formar una
disciplina en los niños, sino también en los padres. Tenemos dentro del grupo un
psicólogo y contamos con dos médicos pediatras que ofrecen atención directa. Yo
imparto clases de dicción, articulación, y ética, y nos preocupamos por el
panorama familiar de cada uno, pues algunos sufren problemas muy difíciles".
Cada semana en la “Tomasa Varona” la agrupación
ensaya, su rigor artístico comienza a
cosechar frutos. Este año entraron tres miembros a la escuela vocacional de
arte El Cucalambé y recientemente presentaron su primera producción discográfica
independiente, México en mi corazón,
realizada con la ayuda de la organización solidaria Holanda ProCuba.

Viamonte lo sabe, esta historia apenas
comienza, pues si se creía que la música mexicana era cosa antigua, ahora él y
los suyos han demostrado lo contrario.
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